Cocina golosa, hecha desde el producto.
Una cocina sabrosa, generosa y contemporánea, donde el producto chileno, la temporada y las ganas de comer bien mandan.
Nos importa comer muy bien.
En La Providencia la cocina tiene el mismo peso que la barra. Buscamos buenos productos, respetamos su temporada y los cocinamos con técnica, pero sin perder de vista algo bastante simple: que den ganas de comérselos enteros.
Producto chileno, cocina sabrosa.
Trabajamos con ingredientes que tienen origen, temporada y carácter: ostiones del fiordo Parry, centollón y mejillas de congrio de Magallanes, cordero victoriense con sello de origen, ajo negro de Chiloé, hongos de estación y otros productos que buscamos especialmente por su calidad y por la historia que traen consigo.
Nos importa saber de dónde vienen, tratarlos con respeto y cocinarlos cuando están realmente buenos. Pero todo ese cuidado tiene un objetivo bastante simple: hacer platos sabrosos, generosos y con ganas de volver a pedirlos.
Mucho producto. Cero solemnidad.
Nos interesa saber de dónde vienen las cosas, trabajar con buena materia prima y respetar su temporada. Pero no queremos que eso convierta la comida en algo serio de más.
También nos gustan los crudos, los sándwiches, las hamburguesas, las cosas para comer con la mano y los platos que uno termina sin darse cuenta. La cocina puede tener técnica, buenos productos y mucha intención, y aun así seguir siendo golosa, cercana y divertida.
Al final, todo vuelve a lo mismo:
que esté muy rico.
La mesa también tiene historia.
La vajilla y los cubiertos de La Providencia no son utilería. Los hemos ido buscando, mezclando y recolectando en el Persa, pieza por pieza, hasta construir una mesa donde nada tiene que combinar demasiado para sentirse parte de lo mismo.
Entre esos platos, fuentes y cubiertos aparecen objetos con vidas anteriores. A veces incluso alguno que perteneció al antiguo Hotel Carrera.
Nos gusta que la comida llegue en cosas que ya tienen historia. No para mirar hacia atrás, sino porque hacen que la mesa se sienta más cercana, más vivida y más nuestra.